Descrubre la leyenda del anillo

Se puede decir que desde el principio de los tiempos, el hombre ha buscado su camino en las estrellas.
El Camino de Santiago, también llamado de la Vía Láctea, ha sido vía de peregrinación mucho antes de que apareciesen según la leyenda los restos de Santiago el Mayor, ya que los hombres peregrinaban hasta “Finisterrae” para contemplar el fin de la tierra. Es en el siglo XI Y XII cuando las peregrinaciones a la tumba del apóstol Santiago empiezan a adquirir su dimensión europea. El tránsito masivo de caminantes, consolida la creación de iglesias, hospitales, hospederías y el auge de la cultura y las primeras generaciones de mercaderes profesionales, en las principales ciudades del camino.

El emblema jacobeo es la concha de vieira que identifica a los que han hecho el camino, tanto a la ida como a la vuelta.
En el capitulo XII del Libro II del Liber Sancti Jacobi se relata uno de los milagros de Santiago, la salvación de un caballero de Apulia (Italia) al sanar de una dolencia de garganta con el contacto de una Vierira que un peregrino había recogido en Compostela.

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En el inicio de la peregrinación, el elemento característico que debía llamar más la atención era la bendición y entrega de las insignias o atributos: el morral, el bordón y es aquí en pleno siglo XXI cuando nosotros te proponemos un atributo más: el ANILLO. El morral representa la generosidad en las limosnas, el bordón, originariamente bastón del caminante, defensa contra lobos y perros, apoyo y ayuda en los pasos difíciles del camino… y el anillo será la protección en las dificultades, la fuerza que te acompañará para siempre , que formará parte de tu ser porque habrá sido arte y parte de las alegrías y los sufrimientos de “tu camino” y de la sabiduría adquirida.

Un anillo que te recordará que jamás debes rendirte ante los obstáculos del camino y de la vida, que en los momentos de desfallecimiento te dará la fuerza que necesitas para seguir adelante, que te dirá que debes aprender de la adversidad y aceptar las dificultades, y que solo así saldrás reforzado para avanzar, para sobreponerte y para que cuando hayas culminado tu camino sientas el placer de haber realizado tu sueño.

El anillo de Santiago o de la Vía Láctea está inspirado en las llamadas estrías de la tierra. Estos anillos o surcos negros fueron conocidos por antiguas culturas y es por ello que las vírgenes morenas, son hitos que señalan a los iniciados  los lugares donde esa energía se encuentra con mayor fuerza, lugares sagrados en los que el hombre absorbe la fuerza que su cuerpo necesita para obtener  salud y mayor espiritualidad.

Si haces el camino entrando por Somport, que es uno de los cuatro caminos de entrada de las vías francesas, no dejes de visitar Villanua y su virgen negra y cuando estés delante  de ella, venerala y siente como te cala toda esa fuerza. Como bien sabes, no es la única virgen negra que hay en España y si en algún otro momento las visitas no dejes de hacer lo mismo y siente como tu anillo se llena de energía.

Con tu anillo la historia la haces tú, la creas tú y solo si lo crees será realidad.

Cada anillo está numerado, y es único y exclusivo.

El anillo del Camino es sólo para los peregrinos que siempre han soñado con emprenderlo y culminarlo.

Un anillo que les dará fuerza, que  les protegerá en su caminar y que les permitirá dejar su huella para los que vengan después, porque en la web www.elanillodelcamino.com podrán contar su historia, sus vivencias, y sus consejos. Ayudarán a otros a sobreponerse en las adversidades, a disfrutar del camino  y a intercambiar sus experiencias y cuando el tiempo pase, podrán recordar cómo fue su camino, podrán ver sus fotos, sus narraciones, los relatos de lo que fue un trocito importantísimo de su vida, y podrán explicarles a sus descendientes que es un viaje único hacia tu interior, un viaje en el que jamás se pierde el tiempo cuando se pasa con uno mismo.

Pero el anillo llegará más lejos… porque aquellos que lo deseen y una vez que hayan pasado por el Monte do Gozo y por la puerta Francígena de la Catedral de Santiago, podrán si así lo desean, buscar a otro peregrino/a que tenga su misma talla de anillo e intercambiarlo, y sumar sus fuerzas y sus experiencias para proteger a ambos caminantes de por vida.

El anillo además será un motivo más de encuentro, de intercambio de experiencias, quién sabe si el comienzo de una amistad indestructible y para siempre, y de unión entre personas de cualquier parte del mundo.

El anillo mantendrá viva la llama que hará que nuevos caminantes sientan la llamada y se sumen a emprender un viaje que a buen seguro cambiará sus vidas.

Un anillo que será testigo de los acontecimientos del camino, que dejará constancia de su ” latente vida” hoy mañana y en los años venideros, con relatos reales de la mano de cada caminante, de cómo viven y sienten cada paso, cada momento de su peregrinar.

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